¿Beber para creer?
Un juego de cata para poner a prueba sus certezas… y su intuición.
Asocie cada sensación con la etapa correspondiente de la cata. Entre precisión enológica y pistas engañosas, ¿sabrá distinguir lo que es de lo que parece?
Un juego de cata para poner a prueba sus certezas… y su intuición.
Asocie cada sensación con la etapa correspondiente de la cata. Entre precisión enológica y pistas engañosas, ¿sabrá distinguir lo que es de lo que parece?
Pocas veces catamos verdaderamente a ciegas. Sin referencias, sin etiqueta, sin ese conjunto de indicios que guía —y a veces desvía— nuestro juicio. El precio, la reputación, la añada o incluso el contexto bastan para orientar nuestras percepciones.
En 2008, un experimento de Stanford y Caltech lo demostró. Veinte participantes cataron varios vinos en un escáner de resonancia magnética funcional (fMRI). En realidad eran solo tres vinos, presentados con precios distintos. Resultado: un mismo vino recibía puntajes mucho más altos cuando se anunciaba a 90 dólares que a 10. El cerebro también cata con sus expectativas.
Entonces, ¿qué queda cuando eliminamos todo eso? La vista, la nariz, la boca, la persistencia.
… Y usted. ¿Se anima a jugar?
En cada etapa de la cata, asocie la descripción correcta con la sensación correspondiente. Al conectar sus respuestas, identificará un vino… o, en su defecto, confiará en su capacidad de improvisación.
Pistas
A. Un vino ya equilibrado, con una estructura que los años han pulido.
Un Burdeos de la Orilla Izquierda, tipo Château Duhart-Milon o, en un estilo similar, Domaine de Long Dai.
B. Un vino más joven, más concentrado, con mucha fruta y buena estructura.
Un tinto de clima cálido, tipo Le Dix de Los Vascos o CARO.
C. Un vino sostenido por el frescor y la tensión.
Un gran blanco, tipo William Fèvre o Blanc de Duhart-Milon.
D. Un vino visualmente impecable, casi demasiado perfecto.
Un vino que apuesta a la primera impresión… pero ¿el hábito hace al monje?
Respuestas: 1-B, 2-A, 3-C, 4-D.
Pistas
A. Una perfil aromático discreto, que pide tiempo para ganar en finesa.
Un Burdeos clásico, tipo Château L’Évangile o Duhart-Milon.
B. Una expresión más abierta, más inmediata, de madurez marcada.
Un vino de clima cálido, tipo Le Dix o CARO.
C. Una lectura centrada en el frescor y la precisión, con buena tensión.
Un gran blanco, tipo William Fèvre o R de Rieussec.
D. Una nariz que deja margen a la interpretación.
Un vino que depende sobre todo de quien hable de él.
Respuestas: 1-C, 2-D, 3-A, 4-B.
Etapa 3: la boca
A. Estructura precisa, de buen recorrido, con taninos ya pulidos.
Un Burdeos en fase de madurez, tipo Château Duhart-Milon o Lafite.
B. Cuerpo más generoso y expresivo, con sensación de plenitud.
Un vino de clima cálido, tipo Le Dix o CARO.
C. Dinámica sostenida por el frescor más que por el volumen.
Un blanco, tipo William Fèvre o Domaine d’Aussières blanc.
D. Boca amable, de perfil bien definido.
Un vino consensual, sin imponerse.
Respuestas: 1-B, 2-C, 3-D, 4-A.
Pistas
A. La marca de un vino con pedigree, que se despliega sin artificios.
Un Burdeos clásico, tipo Duhart-Milon o Carruades de Lafite.
B. La expresión de un vino de clima cálido.
Tipo Le Dix o Château d’Aussières.
C. El sello de un gran blanco seductor.
Tipo William Fèvre.
D. Un final de boca que depende sobre todo de la forma en que se describa.
Un vino que gana cuando se narra con convicción.
Respuestas: 1-B, 2-A, 3-C, 4-D.
Al conectar sus respuestas:
A = Château Duhart-Milon (2010-2015)
Nuestro Pauillac tan característico: rojo granate profundo pero no opaco, nariz aún tímida, boca estructurada con taninos ya pulidos, persistencia sostenida, más elegante que espectacular.
B = Le Dix de Los Vascos (2016-2021)
Un vino de clima cálido y concentrado: color violáceo y denso, nariz de frutos maduros y especias, boca amplia y envolvente, final generoso.
C = William Fèvre, Bougros Grand Cru (2020-2023)
Un gran blanco tenso: aspecto luminoso con reflejos dorados, nariz de cítricos con una veta mineral, boca vibrante y nerviosa, final fresco, casi salino.
D = Ante la imposibilidad de identificar el objeto de su cata, usted optó por la fantasía. Lo invitamos a perseverar: cierre los ojos, ponga cara de entendido y cuente una buena historia, digna de un gran sommelier viajero. Mientras más precisa sea, menos verificable será.
Por ejemplo:
“Es una parcela orientada al noroeste, cosechada a mano por Jean, un ex banquero reconvertido. Su mujer lo dejó… pobre. Menos mal que tiene a Jack, su Jack Russell, compañero de su nueva vida para hacer renacer esa cepa olvidada. La Marcelette… ¿ah, no la conoces?”