El Periódico / Fruta

Bodegas CARO: El fruto de la colaboración

Dos continentes, dos equipos, una visión compartida.

Desde Burdeos hasta Mendoza, Bodegas CARO es una historia de colaboración, respeto y ambición. El fútbol y la viticultura se cruzan cuando dos grandes equipos se unen para crear vinos con una identidad netamente argentina.

Desplazar hacia abajo

Cuando Burdeos se encuentra con Mendoza, nace un vino bicéfalo, forjado por un instinto compartido y un respeto mutuo. En Mendoza, el vino y el fútbol comparten las gradas: el “Tomba”, club histórico de Godoy Cruz, debe su nombre al dueño de una antigua bodega de la zona, y sus hinchas son conocidos como bodegueros. Dos tradiciones vitivinícolas, una cepa por continente y una sola ambición: elaborar un vino con identidad argentina, modelado por la experiencia conjunta de dos familias emblemáticas.

Todo empezó a fines de los años noventa. Nicolás Catena, pionero del Malbec de altura, buscaba una colaboración internacional. Su idea circuló, cruzó fronteras, y finalmente captó la atención del Barón Éric de Rothschild. Durante un viaje a Chile para visitar Viña Los Vascos, el Barón cruzó los Andes para reunirse con Catena en Mendoza. Ese desvío marcó el inicio de una mezcla única entre dos mundos.

El Malbec que probaron ese día provenía de la Primera Zona, en torno a Agrelo, en la región de Luján de Cuyo. A más de 900 metros sobre el nivel del mar, las vides entregaban fruta madura, generosa, con una concentración notable. El vino era denso, enfocado, sin excesos. Serio en carácter, pero lleno de brillo.

Cuando Éric de Rothschild bajó por primera vez a las bodegas subterráneas de una construcción de 1884, en pleno corazón de Mendoza, confesó haber sentido « piel de gallina ». La humedad natural, las temperaturas estables y los muros de ladrillo evocaban bodegas del Viejo Mundo. Ese edificio icónico se transformó, unos años después, en la casa de Bodegas CARO. Mientras tanto, ya había un nombre definido: CARO. Catena + Rothschild. Un proyecto construido en pie de igualdad, nacido de una intuición sencilla: que el Cabernet y el Malbec de altura podían dar vida a un gran vino argentino, si se dejaba hablar a la tierra.

Hoy, Bodegas CARO se encuentra en ese mismo edificio histórico de Mendoza, construido en 1884.

La primera cosecha se lanzó al año siguiente. Fermentaciones en tanques de concreto, crianza en barricas de roble francés, algunas de la Tonnellerie des Domaines. El estilo era contenido, preciso. Los roles tomaron forma: el Cabernet aportaba estructura; el Malbec, volumen. El vino encontró su eje —vertical, sostenido sobre hombros andinos.

En Mendoza, el vino forma parte del cotidiano. Se cuenta que una vez, un camión cargado de uvas esperó tres horas en el borde del viñedo porque el chofer se había quedado dormido bajo un árbol, arrullado por la tranquilidad de una tarde mendocina. Otra anécdota: durante el Mundial, nadie toca los tanques cuando juega Argentina. La cábala* manda. Misma camiseta, misma mesa, misma barrica… En este caso, la superstición también es una herramienta de vinificación.

La historia de Bodegas CARO se parece a un pase en pared, donde Francia y Argentina se ceden la pelota avanzando juntos. Combinando el control bordelés con la picardía mendocina. Las mezclas evolucionan. El estilo adquiere su propia voz.

Detrás de este portón, las parras de Bodegas CARO se extienden hacia los Andes. Aquí, cada racimo mira hacia la cumbre.
El mapa del viñedo de Bodegas CARO refleja la diversidad de sus tierras.

Hoy, la finca se organiza en torno a cuatro viñedos claramente definidos. En San Pablo, Finca Désiré, ubicada a 1.350 metros de altitud, está dedicada al Malbec, Cabernet Franc y Chardonnay. Su nombre lo dice todo. Fue un lugar muy codiciado y largamente esperado. Doce posibles parcelas, doscientos calicatas y meses de mapeo. Ubicada en uno de los terroirs más fríos del Valle de Uco, con siete tipos de suelo distintos, es una apuesta ambiciosa. La cosecha inaugural está prevista para 2026.

En Altamira, el viñedo Numa Camille es hogar del Cabernet Sauvignon, y Finca 99 del Malbec. Finalmente, en Gualtallary, un cuarto viñedo ubicado a 1.250 metros, completa este cuarteto: Finca Gualtallary. Muestra un potencial notable para vinos tensos, precisos y profundamente marcados por la altitud.

Laura Catena y Saskia de Rothschild comparten su visión de la viticultura del futuro en una conversación con Philippe Rolet, Director de Bodegas CARO, y Olivier Trégoat, Director Técnico de los Domaines Barons de Rothschild Lafite (exceptuando Pauillac).

Una visión compartida, un gesto común: plantar pensando en el futuro. En Mendoza, el futuro de Bodegas CARO se escribe con las manos en la tierra.

Pero en Bodegas CARO, explorar la altura ya no basta. Hay que ir más allá. Surge una nueva ambición: el vino blanco. Plantar Chardonnay en los Andes es una forma de demostrar que un gran blanco argentino no es un oxímoron, sino una promesa. Finca Désiré fue concebida desde el principio como un laboratorio de alto estándar: riego controlado, corredores de biodiversidad, certificación orgánica desde el día uno. Los equipos técnicos de Burdeos y Mendoza degustan a ciegas, en busca de la belleza de un gol de Pavard, o de la emoción de una atajada de Dibu Martínez en el minuto 120 de una final del Mundial.

Desde 2020, Saskia de Rothschild y Laura Catena lideran el proyecto en conjunto. « Dos mujeres, dos trayectorias, una misma visión. » Finca Désiré no es una réplica de Finca 99; es otro aliento, más largo, más fino. El tipo de acción que solo se percibe después del partido, pero de la cual todo deriva.

Plantación de viñas de Malbec en Finca Désiré, noviembre de 2023.

Análisis post partido

Hoy, Bodegas CARO continúa su trayectoria. En Mendoza, mientras Francia y Argentina siguen disputándose finales que hacen latir el corazón, existe un lugar donde ambos países decidieron compartir la copa.

*Una cábala es una especie de ritual de la suerte, algo que se repite antes de un evento importante (un partido de fútbol, un examen, una cita o incluso la cosecha) para atraer la buena fortuna.

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