El Periódico / Orillas

Assemblage: el vino viajero

Un viaje sinuoso entre ríos, puertos y personajes que hicieron la historia del vino.

Desplazar hacia abajo

En la sección Assemblage, reunimos relatos breves y anécdotas en torno a un mismo tema. Aquí exploramos las mil maneras en que el vino ha viajado a lo largo de la historia. De las antiguas riberas a las costas lejanas, el vino nunca ha dejado de moverse. Un assemblage de las rutas, las personas y los inventos que lo llevaron por el mundo.

Amanece. La bruma flota sobre la Gironda. La marea está a punto de cambiar. En la orilla fangosa, un tonelero da un último golpe de mazo al aro de hierro de una barrica. No muy lejos, un marinero enrolla un grueso cabo de cáñamo mientras unos comerciantes cuentan las barricas, marcadas a tiza con el nombre del puerto al que van destinados. Londres. Ámsterdam. Hamburgo. Nadie sabe cuánto durará la travesía. El viento, la marea y el clima lo decidirán. Algo no tan distinto de lo que ocurre hoy al elaborar nuestros vinos.

Unas semanas más tarde, a cientos de kilómetros de allí, alguien brindará sin conocer jamás el río, los puertos, las tormentas, ni los hombres que llevaron ese vino hasta él.

Este es un assemblage de esas travesías. Un cuaderno de viaje que serpentea entre ríos, puertos, barcos y toda una logística olvidada que llevó el vino de un continente a otro mucho antes de que existieran caminos, etiquetas, denominaciones y notas de cata. Zambúllete, que el agua está buena.

Antes de los caminos, estaban los ríos.

El vino existía mucho antes de que se inventaran las rutas comerciales modernas. Las tinajas de arcilla eran pesadas, el transporte por tierra era lento y cada kilómetro adicional hacía más difícil mover la preciada carga. El agua ofrecía otra vía, igual de valiosa. En el antiguo Egipto, el Nilo se convirtió en una gran arteria para las personas y las mercancías. En Mesopotamia, los barcos remontaban el Tigris, el Éufrates y toda una red de canales que conectaba las ciudades y transportaban los cargamentos. Mucho antes de las autopistas y los ferrocarriles, los ríos fueron algunas de las grandes rutas comerciales de la humanidad.

Lugar: el Mediterráneo oriental.

Estamos alrededor del año 1000 antes de Cristo. Los fenicios rara vez aparecen en los libros dedicados al vino. Sin embargo, merecerían estar en ellos. Originarios de las ciudades de Tiro y Sidón, estos navegantes excepcionales fundaron enclaves comerciales en todo el Mediterráneo, uniendo Chipre, Sicilia, Cerdeña, el norte de África y el sur de la península ibérica.

Sus barcos llevaban vino, desde luego, pero sobre todo llevaban vides, esquejes, ánforas y todo un saber hacer. La viticultura viajaba con ellos. El mapa del vino mediterráneo empezaba a dibujarse.

Objeto: el ánfora

Mucho antes que en botella, el vino viajaba en arcilla. El ánfora tenía un diseño notablemente ingenioso. Su base puntiaguda se encajaba con facilidad en la arena o en la bodega de un barco. Su cuello estrecho limitaba la oxidación. Un sello de resina de pino ayudaba a conservar el vino. Los arqueólogos han encontrado miles de ellas en los restos de antiguos naufragios de todo el Mediterráneo. Cada una es un testimonio del comercio de la época.

Sacerdotisas egipcias ofreciendo vino a los dioses.

Ruta: Roma

Los romanos heredaron siglos de cultura vitícola griega, etrusca y fenicia. Y la desarrollaron a una escala inédita. En su apogeo, la red vial romana se extendía a lo largo de más de 100.000 kilómetros, y por ella circulaban ejércitos, personas y mercancías de un extremo a otro del Imperio. En el mar, las naves mercantes unían entre sí los puertos del Mediterráneo. El vino recorría ambas redes, mientras la viticultura ganaba terreno en todo el territorio romano.

En la Galia, las vías romanas avanzaban hacia el oeste, del Mediterráneo al Atlántico. La Via Aquitania unía Narbona con Toulouse, rumbo a un enclave comercial en pleno auge, Burdigala. Hoy es Burdeos, una de las capitales mundiales del vino.

Herman van der Hem (1619-1649), Arx Tropeita Burdigala (el castillo Trompette entre 1638 y 1649). Biblioteca Nacional de Austria, Viena. Atlas Blaeu.

Invento: la barrica

Un objeto lo cambió todo sin hacer ruido. No fue la botella. Fue la barrica. Desarrollada por los toneleros celtas y adoptada luego por los romanos, la barrica de roble resultó más ligera, más resistente e infinitamente más fácil de mover que la frágil ánfora. Un ánfora no rueda. Una barrica, sí: directamente del barco al almacén. Para saber más sobre este preciado recipiente, lea “Una breve historia de la barrica”.

Las barricas revolucionaron el transporte del vino.

Río: la Gironda

Toda región de vino tiene sus viñedos. Burdeos contaba con una ventaja más: un sistema fluvial. La Dordoña y el Garona confluyen para formar la Gironda, el mayor estuario de Europa occidental, que abre una vía natural entre los viñedos del interior y el Atlántico. Durante siglos, las barricas bajaron con la corriente a bordo de barcazas de fondo plano. Su recorrido era más o menos así.

El viñedo

↓

El embarcadero local

↓

Puerto de Goulée

↓

Pauillac

↓

Los Chartrons, Burdeos

↓

Inglaterra. Los Países Bajos. El norte de Europa.

Mucho antes de las autopistas, esta era la cadena de suministro de los vinos de Burdeos.

Lugar: Los Chartrons

Si los viñedos hicieron el vino, los Chartrons hicieron la fama de Burdeos. A partir del siglo XVII, negociantes holandeses, irlandeses, ingleses y alemanes instalaron sus depósitos a lo largo de los muelles. Las barricas llegaban desde el estuario. El vino se cataba. Se ensamblaba. Se almacenaba. Se vendía. Se volvía a cargar. El río nunca dejaba realmente de trabajar.

Antigua postal del puerto de Burdeos.
Antigua postal del puerto de Burdeos.

Desde el siglo XVII, el panorama del Puerto de la Luna inspira a los pintores, bordeleses o no. Pierre Lacour, pintor y primer conservador del Museo de Bellas Artes de Burdeos, se interesó por este paisaje urbano entre 1804 y 1806 y dejó su propia interpretación. Eligió un encuadre que muestra las fachadas de los barrios de Los Chartrons y de Bacalan. A la izquierda se distingue el hôtel Fenwick, el consulado de Estados Unidos más antiguo de Francia. El pintor da vida al menor detalle y es evidente el placer con que retrata ese hormiguero de actividad humana.

Cae la tarde. Carreteros con sus carros cargados de piedra atraviesan las calles entre carruajes y calesas. Unos carpinteros navales reparan el casco de pequeñas embarcaciones. En segundo plano, un operario descarga un lote de duelas de roble destinadas a la fabricación de barricas. Más allá, un cochero hace chasquear el látigo para animar a su caballo a subir la cuesta con su pesado carro. Al fondo, unas barricas ruedan por el suelo desde una barcaza antes de ser izadas con cuerdas hacia los depósitos. En este cuadro, Lacour rinde homenaje a quienes alimentaron la prosperidad económica de la ciudad: negociantes de vinos, artesanos, comerciantes y marineros. Se ve también una impresionante flotilla de barcas y botes que maniobran alrededor de los grandes veleros llegados para comerciar.

Personajes: los marineros

Conocían de memoria cada banco de arena. Dormían junto a barricas que valían varios años de salario. Sin ellos, los grandes vinos de Burdeos jamás habrían salido de su puerto de origen. Uno de ellos, un corsario, dio su nombre a un gran vino: «Duhart-Milon: el viento de la Historia»

Leonor de Aquitania se convierte en reina de Inglaterra en 1152.

Acontecimiento: Año 1152

Un matrimonio transformaría un día el destino de Burdeos. Leonor de Aquitania se casó con Enrique Plantagenet, que dos años más tarde se convirtió en rey de Inglaterra con el nombre de Enrique II. Aquitania pasó así a formar parte de los vastos dominios de los Plantagenet.

Pero el vino no cruzó el canal de la Mancha de la noche a la mañana. En 1152, las exportaciones de vino bordelés a Inglaterra seguían siendo modestas. A lo largo del siglo siguiente, la situación cambió radicalmente. Ya en el siglo XIII, Burdeos dominaba el comercio del vino en Inglaterra, y los barcos cargados de barricas zarpaban regularmente hacia el norte. Los ingleses llegaron incluso a ponerles nombre a los vinos claros de Burdeos que iban descubriendo: el claret.

En 1308-1309 se enviaron así a Inglaterra unas 100.000 toneladas de vino, casi tres cuartas partes de ellas procedentes de Burdeos. Un matrimonio real había abierto la puerta. (Lee más sobre este romance inglés en  “Lafite y L’Evangile: tribulaciones en el Siglo de las Luces”).

Lugar: el Médoc

Por ironía de la historia, buena parte de lo que hoy es el viñedo más prestigioso de Burdeos casi no existía. Vastas extensiones del Médoc siguieron siendo pantanosas hasta que, en el siglo XVII, unos ingenieros holandeses comenzaron a desecarlas. Redibujaron así un paisaje del que nacerían muchos grands crus.

Máquina: la máquina de vapor

Durante milenios, transportar vino significaba negociar con la naturaleza. Los barcos dependían del viento; el comercio interior seguía los ríos y los caminos. Luego llegó la máquina de vapor. Con ella, los barcos se liberaron del viento y pudieron cumplir horarios cada vez más confiables. En tierra, las locomotoras de vapor protagonizaron una revolución comparable: llevaron el vino con rapidez a destinos que los ríos nunca habían podido alcanzar. La primera línea de ferrocarril de Burdeos se inauguró en 1841. A medida que la red crecía, se ampliaban también los mercados al alcance de sus vinos.

Hoy

El viaje ha cambiado. El principio, no. Ahora las botellas salen de Pauillac por carretera. Cruzan un océano en un contenedor marítimo, siguen su camino en tren y pasan por plataformas de distribución antes de encontrarse, por fin, con quienes las descorcharán en una cava del fin del mundo. Puede que el vino ya no recorra las vías navegables de antaño. Pero basta mirar nuestros viñedos para ver que el agua imprime su huella en todas partes, del subsuelo a las hileras de vides.

Leer más

Dragones, rosas y chinitas

Separando el mito de la realidad en el mundo del vino.

¿Tradiciones arraigadas o ideas sin fundamento real? De los cantos gregorianos a la picada de la botella, aquí encontrarás algunas de las historias, rituales y mitos del mundo del vino.

Assemblage

En cada edición, nuestra sección ‘Assemblage’ concentra un glosario de términos relacionados con el tema central.

Devuelto al remitente: la historia, de ida y vuelta, del Retour des Indes

Algunos vinos mejoran con los años. Estos mejoraban con el kilometraje. La curiosa historia del Retour des Indes (« el Regreso de las Indias»).

En el Burdeos del siglo XIX, un embarque fallido da origen a un descubrimiento inesperado: el vino puede viajar hasta la India y volver mejor.

Conoce la familia...
lo sentimos, pero usted no tiene la edad suficiente para acceder e este sitio web