Contrariamente a lo que normalmente se supone, la decantación es una operación recomendable sobre todo para los vinos jóvenes que necesitan abrirse para poder expresar en plenitud todas sus virtudes al momento de la degustación.
El tiempo necesario varía entre 0 y 24 horas dependiendo del vino y el millésime. Los vinos que poseen un elevado contenido de taninos requerirán de un periodo de reposo mayor. Los antiguos millésimes no necesitan una decantación prolongada, pudiendo abrirse 1 ó 2 horas antes de su degustación.
En Lafite, el maestro bodeguero siempre efectúa una decantación doble de los vinos tintos:
Por muy breve que sea, siempre es recomendable decantar el vino pues el proceso permite desplegar los aromas y comprobar que el vino no presenta defectos especiales.