Una temperatura inapropiada puede ser contraproducente para la degustación, pues el alcohol aumenta conforme sube la temperatura y la intensidad del bouquet disminuye.
Como regla general, aconsejamos servir los vinos según la siguiente tabla de temperaturas:
También es importante tomar en cuenta la temperatura ambiente: un vino que se degusta a 11ºC dará la impresión de estar congelado si hace mucho calor. Por lo tanto, es preferible beberlo entre 13 y 14ºC.
En la práctica, es mejor conservar los vinos blancos en el refrigerador antes de la cena y sacarlos aproximadamente 15 a 30 minutos antes del servicio. En el caso de los vinos tintos, se deben guardar en un lugar fresco (2ºC menos que la temperatura ambiente) hasta el momento de servir.