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Una cosecha excepcional en Sudamérica

En Chile, un invierno frío precedió a un verano muy caluroso: 75 días con temperaturas que superaron los 30°C (lo que abiertamente contrasta con los 49 de 2007), si bien nada perjudiciales. Llegada la vendimia, un clima moderado con gran oscilación de temperaturas entre el día y la noche permitió que la fruta alcanzara una madurez ideal de sus taninos y otorgó un extraordinario carácter afrutado a los vinos. La cosecha de blancos se realizó entre el 8 de marzo y el 21 de abril en las distintas regiones de Colchagua, Casablanca y Leyda. Para los tintos, por el contrario, se trató de una de las vendimias más cortas en 10 años en Los Vascos, con una madurez muy homogénea: los Cabernet se cosecharon entre el 26 de marzo y el 23 de abril y el Carmenère, habitualmente más tardío, inmediatamente después, es decir, el 24 de abril. Tanto la cantidad como la calidad fueron las esperadas. Los vinos hacen gala de hermosas capas, buena concentración y carácter frutal, además de una extraordinaria versatilidad. Sin duda alguna, ¡una de las mejores cosechas de Los Vascos para celebrar los 20 años de DBR en Chile!

En Argentina, el factor climático hizo que los viticultores temieran lo peor: una fuerte caída de las temperaturas durante la floración en noviembre, tormentas de granizo a comienzos de marzo, un verano inusualmente lluvioso y luego días soleados que acompañaron a la cosecha del Malbec entre el 26 de marzo y el 11 de abril, una renovada caída de las temperaturas que aceleró la vendimia de los Cabernet entre el 15 y el 26 de abril. Felizmente, la mayor parte de los viñedos de Caro está equipado con mallas antigranizo distribuidas alrededor de Mendoza en los distintos terroirs que se vieron afectados en diversos grados. Las cantidades de las cosechas fueron menores, si bien la selección de las uvas permitió la producción de muy buenas cuvées. El Malbec domina los ensamblajes y los vinos son elegantes, con bellos y delicados taninos.