“El encanto propio del lugar y el carácter de sus vinos inspiraron la obra del gran pintor Odilon Redon”

Historia

Renovación impulsada por el Barón Edmond de Rothschild

El Château Peyre-Lebade guarda un pasado cargado de historia y marcado por hombres ilustres. Sin duda, el suelo netamente calcáreo del lugar influyó en el nombre de la propiedad, ya que Peyre-Lebade quiere decir “piedra alzada”. En efecto, en el lugar se encuentra una antigua cantera de piedra caliza que posiblemente sirvió para la construcción de los poblados vecinos. Los primeros indicios del cultivo de la vid en la región se remontan a los monjes benedictinos de la abadía de Vertheuil en el siglo XII. Siglos más tarde, en 1835, Bertrand Redon, padre de Odilon Redon adquirió el domaine de Peyre-Lebade.

El gran pintor Odilon Redon habitó en la propiedad y pintó en ella la mayoría de sus telas más célebres. Su obra refleja el encanto de la zona y su apego por la propiedad familiar. En 1979 la propiedad se encontraba en el olvido, siendo adquirida por el Barón Edmond de Rothschild, ya propietario de los Châteaux vecinos de Clarke y Malmaison, ubicados en Listrac y Moulis respectivamente.

A partir de esa fecha, el Château Peyre-Lebade experimentó una verdadera revolución cultural y cualitativa de la mano del Barón Edmond. Se drenó y replantó la totalidad de los viñedos, se renovaron los edificios y se erigieron nuevas construcciones. El Château Peyre-Lebade pasó a formar parte integrante de las propiedades del Barón Benjamin de Rothschild, hijo de Edmond, y la comercialización de sus vinos quedó a cargo de Domaines Barons de Rothschild (Lafite).

El viñedo

Cercanía técnica con el Château Clarke

El viñedo de 55 hectáreas incluye las cepas Merlot (64%), Cabernet Sauvignon (24%) y Cabernet Franc (12%). El suelo completamente drenado posee una textura calcárea y arcilloso-calcárea.

El domaine se encuentra bajo la dirección del equipo técnico de los châteaux Clarke y Malmaison. 

El sistema de cultivo sigue siendo muy tradicional y contempla coberturas vegetales entre hileras. El viñedo completo se somete a labores de manejo de follaje y regulación de carga para asegurar una óptima madurez y concentración de las uvas.

La bodega

Una vinificación tradicional

El Château goza de instalaciones recientes y modernas, y las numerosas cubas de acero inoxidable están conectadas a un control de temperatura centralizado. La vinificación se lleva a cabo de forma totalmente tradicional.

La bodega alberga cerca de un millar de barricas. Luego de una cuidadosa vinificación realizada con técnicas de maceración prolongada, la crianza se extiende por 12 a 16 meses. Una vez realizados los numerosos trasiegos necesarios para la elaboración de los Grands Vins, el vino se clarifica con clara de huevo y se embotella en el mismo Château.

La producción anual promedio del Château Peyre-Lebade asciende a 16.000 cajas.