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Gérard Colin, director del sitio DBR-Citic, habla sobre el avance de las obras en el viñedo

En 2009, Domaines Barons de Rothschild (Lafite) oficializó la puesta en marcha de un proyecto de larga data: la creación de un viñedo en China, en la península de Penglai, provincia de Shandong.

El proyecto es fruto de un emprendimiento conjunto con el grupo chino CITIC.

En esta ambiciosa aventura, DBR depositó su confianza en Gérard Colin, elegido por unanimidad gracias a su destacada carrera y su pasión por el vino. Luego de completar sus estudios en ciencias y de realizar un master en enología, Gérard Colin se formó como profesional al alero de los mayores productores bordeleses, para luego de algunos años convertirse en consultor. Como tal, viajó a China por primera vez en 1997, país que nunca más abandonó. En 2009 fue nombrado director del domaine DBR-CITIC y, por añadidura, embajador de DBR en China.

Gérard Colin nos cuenta sus perspectivas para este domaine de DBR (Lafite).

DBR: Las primeras plantaciones tuvieron lugar en la primavera de 2011. ¿Cuál es la situación actual del viñedo?

Gérard Colin (GC): Hace algunos años se escogió a la península de Penglai por sus atributos tanto climáticos como geológicos. Esta elección fue fruto de largos estudios, por lo que tenemos mucha fe en el potencial de este viñedo. No obstante, al escoger a Penglai sabíamos que estábamos frente a una tarea de proporciones gigantescas. Fue así como nuestros equipos acondicionaron 30 hectáreas de colinas, extrajeron 40.000 toneladas de piedra y construyeron más de 9 kilómetros de muros de piedra seca alrededor de las parcelas. En la actualidad el viñedo cuenta con 30 parcelas y más de 200 terrazas.

Efectivamente, las primeras plantaciones fueron hechas en primavera. En mayo de 2011 se plantaron 12 hectáreas. Las cepas elegidas son principalmente Cabernet Sauvignon, aunque también habrá Syrah, Cabernet Franc, Merlot, Petit Verdot y Marselan.

DBR: ¿Cómo se espera avanzar en 2012?

GC: 2011 fue un año importante para nosotros y esperamos que 2012 también lo sea. Seguiremos plantando, por cierto, cerca de 3 hectáreas este año.

Luego vendrá la etapa importante de la construcción de infraestructura. En los demás viñedos de DBR (Lafite), las grandes inversiones destinadas a acondicionar y renovar la infraestructura existente ya fueron realizadas. En nuestro caso, la situación es muy simple: hay que levantar toda la infraestructura. De esta forma, en 2012 se prevé el inicio de las obras correspondientes a la bodega, al parque para material y a la residencia, todas faenas importantes que deben comenzar durante el mes de mayo.

DBR: ¿Con qué ojos ve la población local la implantación de DBR-Citic?

GC: No podemos negar que nuestra llegada provocó un gran alboroto. Primero, desde una perspectiva mediática, el proyecto dio qué hablar a la prensa durante varios meses y de hecho aún provoca comentarios, aunque ya a menor escala. Los medios por fin han comprendido que se trata de un proyecto de largo aliento, que producir un vino de calidad superior requiere tiempo y, por lo tanto, paciencia. En terreno, nuestra venida también fue seguida por la llegada de numerosos inversionistas. Más allá de una zona protegida de 580 hectáreas que establecimos cerro arriba florecen unos cuantos proyectos. Pero tratamos de no prestarles mucha atención, sino seguir concentrándonos en nuestro objetivo.

DBR: ¿Quiénes integran el equipo que permanece en el lugar?

GC: A pesar de la magnitud del proyecto, somos un equipo más bien reducido por ahora. Yo mismo como director general, tres asistentes, un contador, un jefe de explotación y 14 campesinos permanentes. Formamos un equipo sólido y consciente de la envergadura del proyecto que nos ocupa.

DBR: El vino parece haberse instalado fuertemente en las preferencias de la población china, ¿cómo se explica este fenómeno?

GC: Si nos concentramos únicamente en las cifras, resulta evidente que las importaciones de vinos extranjeros han aumentado considerablemente en China. La internacionalización y el acceso a Internet han dado acceso a la población a productos mucho más “occidentales”. Y de a poco el vino ha ingresado en las preferencias de consumo de los chinos, aunque aún es pronto para poder hablar con propiedad de una cultura de vino como la que hay en Francia. Es un aprendizaje que se irá dando con el tiempo y al cual esperamos aportar.

Luego, debemos considerar que ya existe una producción de vino en el país, lo cual es un fenómeno nuevo que responde a razones de orden político económico. De hecho, la población china ha sido siempre gran consumidora de alcohol de granos (Beijo), conocido por su fuerte graduación alcohólica. A partir de 1987, el gobierno chino expresó su deseo de reducir la producción de alcohol de grano a fin de mantener un equilibrio favorable para los cereales destinados a la alimentación. Como es lógico, esta visión ha llevado a un desarrollo del viñedo y a la producción de vinos locales. Por desgracia, la viticultura se ha desarrollado de manera desordenada, reflejando la producción de cereales, donde solo se privilegia el rendimiento. Este fenómeno se ha ido revirtiendo.

DBR: ¿Cómo ha ido evolucionando el viñedo y la viticultura en China? ¿Qué se espera para el futuro del vino?

GC: Antes que nada cabe recordar que las estadísticas no son muy fiables puesto que no existe un catastro vitícola. El país partió con unas 200.000 hectáreas en el año 2000 para alcanzar más de 500.000 hectáreas en 2011. Con ello, China se encontraría en el cuarto lugar entre los principales productores mundiales.

Son cifras ciertamente impresionantes, sobre todo si se toma en cuenta que todos los proyectos son gigantescos. Los viñedos por lo general cuentan con 200 a 1.000 hectáreas y abarcan toda la infraestructura, el complejo de recepción, el complejo turístico, el proyecto inmobiliario, etc. La escala es totalmente distinta a la que tenemos en Bordeaux… ¡En China todo es a lo grande!

Evidentemente, si lo comparamos con tales magnitudes, nuestro viñedo de Penglai resulta bien modesto, pero nosotros preferimos mantenernos dentro de un concepto más bordelés en lo que respecta a nuestro terroir vitícola en China. Nuestra óptica es muy selectiva y orientada a la calidad, lo cual se refleja especialmente en las cepas que escogemos y en nuestra forma de manejar los rendimientos. La búsqueda de la excelencia constituye la principal característica de DBR (Lafite), aunque en verdad tengo la impresión de que este desarrollo cualitativo se está extendiendo al resto del país. ¡Y me alegro!