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La cosecha 2004 se hace esperar en Burdeos

Una vez más, la naturaleza hace de las suyas. Los 45 días que tradicionalmente se espera luego del envero para definir la fecha de vendimia esta vez se prolongaron entre 55 y 63 días. Lo importante, sin embargo, es que la uva debe cosecharse una vez madura ¡y no sobremadura! Luego de un invierno seco y suave, los meses de junio y julio registraron poquísimas precipitaciones. Agosto, a diferencia del año anterior, presentó un déficit de calor y un superávit de lluvias. Milagrosamente, septiembre trajo buen tiempo, sin calores excesivos, permitiendo a la fruta madurar tranquilamente y favoreciendo la producción de azúcar. Este año era primordial manejar los rendimientos en el viñedo.

Las vendimias se desarrollaron entre periodos de actividad intensa alternados con las necesarias pausas. Para Lafite, la vendimia se inició el 24 de septiembre y se detuvo al día siguiente para solo retomar la actividad unos días más tarde. Lo mismo sucedió con L’Evangile y Rieussec. Las vinificaciones se llevaron a cabo al mismo ritmo pausado, lo que permite aventurar un excelente equilibrio en los vinos.